El sol y sus efectos en la piel. Sobre este eje discurrió este miércoles la segunda y última intervención de la AECC y la primera de la doctora Elena Segura, del Área de Prevención de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Madrid, bajo el título “Mitos y realidades del cáncer de piel y de la exposición segura al sol’, destinada a la formación de monitores de tiempo libre del Ayuntamiento de Alcobendas y que tuvo lugar en Imagina, la Casa de la Juventud.

Segura tocó los efectos positivos, como la regulación de los biorritmos que influyen en el estado de ánimo o la síntesis de la vitamina D, y negativos, como quemaduras, envejecimiento, alergias, acné o cáncer; continuando con  las radiaciones más perjudiciales para la piel, que pueden provocar cáncer u otras lesiones, las ultravioletas A y B.

Segura enumeró también los grados de fototipos de la piel, de uno a seis, de blanca a oscura; para adentrarse, posteriormente, en los daños si no se realiza una protección correcta ante el sol: carcinomas o de células epiteliales, “que originan morbilidad, con patología insidiosa, pero que normalmente no lleva a la muerte”; y el melanoma, “mucho más grave y que puede llegar a metastatizar”, asegura.

En cuanto a la protección, la doctora enumeró los mecanismos de la propia piel al broncearse por efecto de la exposición al sol; recomendando evitar las horas centrales del día y protegerse con barreras físicas, como sombrillas, camisetas, gafas, gorros… “Lo más importante es adecuar las actividades al aire libre con las horas de menor intensidad de sol”, dijo.

Asimismo, señaló los productos de protección químicos, como las cremas u otros productos aplicables sobre la piel, “al menos dos horas antes de la exposición y repetir periódicamente”, aconsejó Segura, a lo que añadió una periodicidad: de abril a octubre, y “usando una protección alta para adultos, con factor mínimo de 20, y para los niños, a partir de 30”. En cuanto a las pieles más sensibles aparece la posibilidad de utilizar el fotoprotector físico o mineral, muy positivo también para el medio ambiente,

En el ámbito del diagnóstico precoz, la médica de la AECC recordó las iniciales ‘A, B. C. D y E’ a la hora de detectar una lesión o mancha y acudir al dermatólogo si aparece en ella asimetría, bordes irregulares, color intenso, diámetro superior a seis milímetros o una evolución.

Para concluir, la ponente puso el  foco  en el protagonismo que tienen en lo tratado los cerca de treinta monitores asistentes a la formación. “Son modelos de conducta, y tienen que poner en práctica todo lo aprendido: echar la crema delante de los niños, organizar las actividades después del baño y a la sombra, una vez se hayan secado bien al salir del agua, y que hagan algo de ejercicio para que no se queden fríos”, manifestó la ponente.

Esta charla sucedió a otra protagonizada por la doctora municipal Estela Llorente, que aportó conocimientos sobre otros aspectos de salud, como el de las alergias; y precedió a la intervención de Laura Soler, coordinadora de la Zona Este de Desarrollo Territorial de AECC Madrid, que mostró a los asistentes los servicios, recursos y programas que pone a disposición del paciente y su familia la Asociación, a través de casos prácticos.

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