“La gente tiene que cambiar el chip, pero no estaba sistematizado como está con este test, que te facilita medirlo, que te permite saber si has conseguido reducir ese nivel de creencias adictivas; y que luego es un buen predictor”. Así resume Pedro Aguilar, psicólogo de Prevención y especialista en tabaquismo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Madrid, su aportación, a través su comunicación ‘El rol de las variables psicológicas en la prevención de recaídas’, a la IX Jornada ‘Por un futuro sin tabaco’, organizada en Toledo por el Comité Nacional de la Prevención del Tabaquismo (CNPT).

La comunicación oral consistió en dar a conocer un estudio sobre la efectividad del programa para dejar de fumar que se está llevando a cabo en AECC Madrid, y de los predictores presentes en los sujetos que se pueden evaluar y “que nos indican la posible evolución del fumador hacia la abstinencia o la recaída una vez acabada la intervención”.

La primera parte de la aportación de Aguilar se centró en los antecedentes, de estudios publicados “que nos habían puesto en la pista del papel de las creencias adictivas en cómo se comportan los sujetos en tratamiento de deshabituación en drogas ilegales y nosotros los adaptamos a tabaco”.

La base de este estudio está formada por los trabajos en creencias sobre drogodependencias ilegales del psiquiatra estadounidense Aaron Temkin Beck. Después, este estudio elaborado por los profesionales de la AECC madrileña testea la eficacia en términos de abstinencia a final de tratamiento, al año de iniciar el tratamiento y en término de tasas de abandono.

Además, se averigua si existen predictores que pueden anticipar cómo va a evolucionar cada sujeto al acabar el tratamiento, y si el uso de estas creencias tiene sentido. Para ello, Aguilar necesita saber si en dicho tratamiento se opera algún cambio o modificación y si los valores de esa variable informan de la posible evolución del sujeto.

El  estudio está elaborado a partir de una muestra de 176 sujetos asistentes a los grupos de tratamiento para dejar de fumar. Algún caso se remontaba a cuatro años atrás, recuerda el especialista. El perfil del sujeto en cuestión posee una edad media de 46 años y es mujer en un 56,3%. Para su elaboración, se recopilan los datos de los sujetos, que acuden a diez sesiones en grupos de diez personas.

A continuación, se realiza una evaluación inicial y después se interviene, tomándose datos de abstinencia en dos tiempos : final de tratamiento (T1) y  a los nueve meses (T2), comparándose la asociación de estos dos factores con otras variables. Aguilar destaca como conclusiones del trabajo realizado que “debemos hacer programas lo más individualizados posibles para que sean  eficaces, aunque se trate en grupo”.

Asimismo, ve necesario conocer si esas individualidades “predicen un resultados u otros, de ahí lo de los predictores”. Ve necesario incluir creencias adictivas tanto en la evaluación como en los componentes de tratamiento que las trabajan “porque ayudan a la eficacia del tratamiento y son un buen predictor de lo que va a pasar a los nueve meses”, ya que “alguien a quien no hemos conseguido modificar suficientemente esas creencias, tiene muchísimas papeletas de ser una  persona que ha recaído cuando le volvemos a llamar a los nueve meses”.

Califica de buenos predictores la dependencia nicotínica y el uso del tratamiento farmacológico, “ya que hay algunos pacientes que se niegan a tomarlo”; por lo que si se quieren obtener resultados óptimos “hay que, en la medida de lo posible, sin coaccionar, pero aconsejando, que  la mayor parte de aquellos que tengan una dependencia alta, usen un trata-miento farmacológico”.

En cuanto a los pacientes con psicopatologías, que también se detecta en primera evaluación y que poseen muchas posibilidades de recaer, “lo que tenemos trabajar es con las características especiales de cada sujeto, tratar de tener un acercamiento personal con esos síntomas depresivos, ansiosos…”. Y, finalmente, las personas que habían dejado de fumar en el pasado “nos funcionaban mejor, ya que el aprendizaje es un acumulado, no es una pérdida de tiempo”, sentencia.

Tras una jornada intensa de ponencias, mesas de trabajo y comunicaciones, Aguilar ve en esta jornada “una buena ayuda para conocer muchas perspectivas del tabaquismo, ya que tienes contacto con la mayor parte de la gente que trabaja en esto”. Entre las problemáticas tratadas, el CNPT reconoce que el consumo de tabaco sigue siendo “un problema sanitario y social que precisa de abordaje político global”. Como ejemplo de consumo, se plasmó el repunte del cannabis como antesala al tabaco.

En la jornada final, intervino también, por parte de la AECC, la directora de Relaciones Institucionales de Sede central, Ana Fernández, con su ponencia ‘Ciudadanía activa frente al tabaco·, en la última mesa programada, bajo el título ‘Tabaquismo y sociedad’.

 

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