“Con todo esto, esperamos ganar al cáncer la batalla”. Con este deseo concluyó su intervención el doctor Pedro Salinas, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid, sobre la toxicidad en oncología, sus tipos, graduación y órganos afectados, en el Espacio Activo Contra el Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) Madrid, una vez presentado el acto por la anfitriona, Isabel Bauluz, gerente de la Junta madrileña, y por Miguel Ángel Julve, director ejecutivo de Hospitales Campus Madrid de Sanitas.

“El cáncer se caracteriza por presentar un crecimiento celular indiscriminado, clonalidad, autonomía y capacidad de metastatización”, resumía el oncólogo; que inició su exposición realizando un breve repaso por la incidencia actual de los distintos tipos de cáncer en el hombre y la mujer, y los porcentajes en mortalidad.

“El cáncer de pulmón se mantiene estable por el control del con-sumo de tabaco, y se ha incrementado el de próstata y colon”, que siguen en primer y segundo lugar en incidencia en hombres. Por su parte, en la mujer “se detecta un incremento en incidencia y mortalidad en pulmón”, aseguró; siendo los tumores de más incidencia el de mama, colon, útero y pulmón, por este orden.

En mortalidad, Salinas aseveró que ésta “ha ido disminuyendo, tanto para el hombre como en mujeres”. Y puso como ejemplo, entre otros cánceres el de mama, cuya cifra de fallecimiento decrece “desde la década de los noventa, y por el control de la enfermedad”.

“El problema que nos encontramos es que un porcentaje muy alto de tumores van a desarrollar metástasis”; por lo que “vamos a necesitar tratamientos sistémicos generales para poder controlar la enfermedad”, aclaró. Aquí comenzó su exposición.

El especialista realizó una breve historia de los tratamientos, pasando por la hormonoterapia, quimioterapia, terapias moleculares, tratamientos hormonales… y, sobre todo, parándose en la inmunoterapia o terapia biológica, destacando su versión más actualizada, como la inmunoterapia con modificadores. “Sumando, afortunadamente, tratamientos para poder controlar la enfermedad mejor”, manifestó. En este punto fue donde el doctor Salinas definió básicamente la toxicidad: “Efectos indeseables, secundarios, asociados al tratamiento sistémico de pacientes con los que se está empleando”.

Seguidamente, el médico de La Zarzuela se adentró en la quimioterapia, haciendo hincapié en sus dos consecuencias tras su aplicación: actividad tumoral y la toxicidad. “Hay que elegir los mejores fármacos para cada paciente y ver cuál es su estado general; observar las toxicidades previas y otros datos como los relacionados con las funciones renal o hepática”, señaló.

“Hay que anticiparnos a todas las toxicidades que puedan producir los fármacos”, apostilló el ponente, explicando, entre otros conceptos, cómo se realizan las graduaciones según los efectos secundarios.

La oncólogo de Sanitas ofreció también recomendaciones según las afecciones y lesiones que surjan; enumeró las reacciones en el marco de la hipersensibilidad y detalló otros aspectos, como los fármacos que son capaces de producir alopecia, de la capacidad emetogénica (sustancia que actúa sobre los nervios del estómago, provocando el vómito) de los citotóxicos (efecto tóxico sobre células); la toxicidad medular y la neurotoxicidad de la quimioterapia; las terapias dirigidas a blancos moleculares, implicados en el crecimiento tumoral o toxicidad en terapias dirigidas contra dianas moleculares.

En el organismo “tenemos receptores de activación y otras sustancias inhibidoras. Si todo el día estuviéramos en activación perpetua, al final aparecerían las enfermedades autoinmunes”, advirtió el especialista, que tranquilizó al puntualizar que “tenemos un sistema de equilibrio”.

En este ámbito, qué pasa con los tumores, se preguntó. “Nos pueden producir ciertas contra sustancias que van a influenciar al sistema inhibidor, que hace que no podamos luchar los tumores”, de ahí el equilibrio citado. En cuanto a los controles de la toxicidad, abogó por los periódicos, con especial atención a las “partes blandas” del organismo, la piel, el sistemas endocrino…

El doctor Salinas estuvo acompañado en el acto por su homóloga en el Hospital Sanitas La Moraleja, Margarita Feijóo, que presentó en un salón de actos repleto de público su ponencia: ‘Qué puede hacer el paciente con cáncer para manejar la toxicidad de su tratamiento?’. “Hay muchas cosas que tenemos que hacer los oncólogos para intentar prevenir la aparición de la     toxicidad”, confesó Feijóo; pero “esto es un equipo”, ya que “el paciente puede hacer cosas también” en este sentido.

Actitud, información y herramientas e instrucciones son “necesarias” para enfrentarse a la toxicidad, argumentó la doctora; que, posteriormente, centró su intervención en las herramientas: la dieta, el ejercicio físico y el bienestar emocional. En este último punto, señaló lo importante que es “saber pedir ayuda”.

“Somos lo que comemos”, por lo que para afrontar la toxicidad el menú debe estar compuesto por vitaminas, hidratos de carbono, proteínas vegetales y animales, enumeró Feijóo. Además, hay que evitar las carnes rojas y procesadas, los dulces, la bollería y lo que contenga azúcar refinado; potenciar las frutas, verduras y legumbres; intentar beber entre un litro y medio y dos litros de agua al día, esto último “importante el día previo y posteriores a la quimioterapia”; y evitar el alcohol. La doctora de La Moraleja, sin embargo, fue más laxa en las modificaciones de este menú “según los problemas que tenga cada paciente”.

Donde sí hizo especial hincapié fue en la realización de ejercicio físico. “Es fundamental”. Cada vez está  más  demostrado que “cuanto menos ejercicio hace un paciente más frecuentes son los efectos secundarios”. El ejercicio mejora, según la doctora, la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza muscular, la astenia o cansancio general y las tasas de cumplimiento con la quimioterapia; además de tener efectos positivos en cuando al dolor, náuseas, vómitos y estreñimiento, “sin tener que ser todos atletas”. Siempre que se planifique este ejercicio físico, hay que hacerlo de la mano del profesional médico, recomendó.

“Como objetivo, al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada o 75 de trabajo intenso a la semana”, apuntó la oncóloga, aludiendo a varios estudios. En los pacientes oncológicos, Feijóo contó que, entre otras actividades, el yoga o el mindfulness poseen beneficios en el plano del bienestar emocional.

Finalmente, la doctora enumeró alternativas a las consecuencias o efectos secundarios que aparecen en el cuerpo durante el proceso del tratamiento y en la aparición de ciertas toxicidades, como la alopecia, piel y uñas, anorexia, náuseas y vómitos, mucositis, estreñimiento y diarrea, astenia, dolores articulares, alteraciones de sueño y del esquema corporal.

Otras recomendaciones de la doctora fueron pre-parar la piel antes de la radioterapia, evitar la exposición directa al sol y acentuar los cuidados bucales, tanto en el enjuague con colutorios -sin alcohol- como al cepillarse -con cerda blanda-; además, ya a modo de cierre, antes de la rueda de preguntas, recomendó varios libros, la mayoría de ellos más testimoniales que científicos.

 

 

 

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