Los hospitales HM de Sanchinarro, en Madrid, el martes, y Puerta del Sur, en Móstoles, el miércoles, recibieron la visita de Soraya Casla, responsable de la Unidad de Ejercicio Físico Oncológico del Espacio Activo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Madrid, para ofrecer pautas a los pacientes que acudieron a sendas charlas programadas, en colaboración con ambos centros y las coordinadoras de voluntariado de la AECC en ellos, Susana Garrido y Macarena Borrega, respectivamente.

“Hemos tenido la suerte dirigirnos directamente a los pacientes para hacerles llegar del beneficio del ejercicio físico en el paciente oncológico, y qué papel juega en la prevención del cáncer y en la disminución del riesgo”, señala Casla; además, la especialista definió el rol fundamental que posee la actividad a la hora de “mejorar y disminuir determinados efectos secundarios que pueden aparecer durante  y tras los tratamientos”.

La ponente expuso los tipos de ejercicio y ofreció recomendaciones concretas en función de las necesidades que suelen presentarse, sobre todo, en relación a los efectos secundarios, invitándoles a acudir a la Unidad y presentándoles guías de ejercicio físico “que les pudieran dar apoyo para mantenerse activos con herramientas audiovisuales que contienen dichas guías”, añadió.

La respuesta obtenida de los pacientes le pareció “muy interesante”, desde la perspectiva de “cómo el ejercicio físico puede cambiar su salud y cómo puede afectar directamente su pronóstico”, incidió.

Reciben información de que tienen que hacer ejercicio, “no saben muy bien cuál y no saben muy bien por qué”, confiesa Casla, que intenta hacer en-tender que el ejercicio tiene vinculación a la modificación de biomarcadores pronóstico o en la reducción de diferentes secuelas del cáncer.

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