“El diagnóstico precoz aumenta la supervivencia y aumenta la calidad de vida”, manifestó la doctora de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Madrid Elena Segura en el transcurso de una conferencia titulada ‘El cribado en las etapas de vida de la mujer’, impartida el miércoles en el marco de la X Semana Municipal de la Salud de Móstoles, en el Centro de Participación Ciudadana.

Tras la presentación de María Maldonado, coordinadora de la Zona Oeste de Desarrollo Territorial de AECC Madrid, en la que anunció, entre otros asuntos, la próxima apertura de un Espacio Activo contra el Cáncer en Móstoles -el cuarto en Madrid- y para toda su área de influencia, comenzó su exposición, ante cerca de una veintena de mujeres, la doctora Segura.

La conferencia comenzó con la definición de cribado, que consiste en “hacer pruebas diagnósticas de lesiones premalignas o cánceres in situ en cánceres que se puedan diagnosticar antes”, a personas sanas que tienen  factor de riesgo.

A partir de ahí, se adentró en los dos cribados que marca Sanidad de la Comunidad de Madrid: mama y colon; y un tercero, el de cuello de útero o de cérvix en la mujer, denominado como prueba de diagnóstico precoz, “recomendado en la mujer de más de 25 años, cada 5 años; y de más de 35, cada 3, a través de una citología”, una vez iniciadas las relaciones sexuales.

El cáncer de cuello de útero es “poco frecuente” en España porque “la mujer tiene interiorizada la realización de citologías periódicas y, además, se ha incorporado la vacuna a niñas de 13 años”, apunta Segura, que recuerda que este cáncer no posee una gran incidencia en España pero sí en el resto del mundo, sobre todo en el subdesarrollado.

En cuanto a los cribados propiamente dichos, el de mama en la Comunidad de Madrid está destinado a mujeres de entre 50 y 69 años. “El riesgo empieza a crecer a partir de los  45, por lo que hay que hacerse pruebas periódicas  -mamografías- cada dos años”. Además, si hubiera algún antecedente, el ginecólogo tiene la palabra para indicar a la paciente otras pruebas.

En cuanto al cribado colorrectal, éste, en Madrid, se va incorporando en los últimos años para los mayores de 50 años. Consiste en detectar sangre oculta en heces. Se realiza  cada dos años, previa citación, y se trata de una prueba “sensible y poco específica”, ya que, a partir de ahí, habría que hacer un segundo estudio o colonoscopia, si el primero  resulta positivo.

En definitiva, el objetivo del cribado es “diagnosticar lesiones premalignas o lesiones malignas in situ cuando no han dado ninguna sintomatología, cuando la persona se encuentra bien, previamente a que de síntomas”, enfatiza la médica de AECC Madrid, que afirma que “Estamos aumentando la supervivencia y evitando que aparezcan algunos cánceres.

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