“El sol es necesario para la vida”. Con esta afirmación, el médico de Prevención de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de ECC Madrid Adrián Martínez inició su conferencia ’Mitos y realidades del cáncer de piel y de la exposición al sol’, impartida en la tarde del jueves en el Espacio Activo de Madrid y destinada a pacientes y profesionales de la Junta de Madrid.

El sol ayuda a producir vitamina D,  que previene enfermedades óseas; el calor regula los biorritmos y mejora patologías sobre la piel como la soriasis o el acné… pero “siempre con precaución. Sabiendo a qué nos exponemos”, advierte el doctor, haciendo referencia directa a las posibles quemaduras; ya que, a través de la historia, se ha pasado de verse socialmente bien la piel blanca, a ser hoy la morena la preferida.

Martínez señaló que la piel “para defenderse” de los rayos solares tiende a su engrosamiento y se produce un fotoenvejecimiento reflejado en marcas, arrugas, o man-chas que pueden llegar a convertirse en un cáncer.

Para evitar el cáncer de piel, recalca el ponente, hay que conocer qué ti-pos de radiación existen: Ultravioleta A (UVA), UVB, UVC e infrarrojos. “Los más perjudiciales son los A y B, ya que llegan a la dermis directa-mente y activan los melanocitos -que producen la melanina que da tono a la piel- ante los que el cuerpo se defiende”. La exposición continuada al sol puede producir mutaciones y éstas conducir a un cáncer de piel.

Para evitar malas noticias sobre la piel, el doctor de la AECC dio pistas a los asistentes, como optar por las horas menos negativas para tomar el sol, a primera hora de la mañana y última de la tarde; tener muy en cuenta que el “periodo clave” para padecer o no la enfermedad a futuro es la infancia y la adolescencia, “porque la piel tiene memoria”; conocer el fototipo de la piel de cada uno, que va del uno (I) al seis (VI), siendo el II y III los más habituales en España; la ubicación terrestre en la que nos encontramos, “no es lo mismo en el ecuador que en los polos”; y evitar el bronceado artificial de las cabinas de rayos UVA.

En cuanto al segundo bloque de la charla, el especialista se centró en la relación entre sol y cáncer. Primero, describió el melanoma, “que no es la dolencia más común (5% del total), pero sí la más agresiva”; aconsejando a vigilar pecas, marcas lunares o nevus. “El cáncer de piel es de los cánceres que más se pueden evitar”, aseguró, dando una llamada de atención para prevenirlo activamente.

 Otros tipos de cánceres son los carcinomas basocelulares y los espinocelulares, “no tan agresivos y no son claros de ver”, señala; recordando que suelen ser habituales en personas que trabajan continuamente al aire libro o expuestos largas temporada a las radiaciones como jardineros, transportistas, agricultores…  

Ante las señales de alarma, Martínez ofreció el ‘abecedario’ (A, B, C, D y E) para discernir si una mancha es buena o no. Animó a poner la atención en la asimetría de la mancha, sus bordes irregulares, el cambio de color, diámetro y su evolución.

Finalmente, en el apartado de cómo protegerse del sol, el médico de prevención enumeró las más efectivas, como las barreras físicas (gorra, sombrero, camiseta, sombrilla, gafas…); la propia protección biológica que ofrece el organismo; las barreras químicas, recomendando los factores 50 y 50+, principalmente en crema, para aplicarse a menudo y unos treinta minutos antes de la exposición al sol;  a lo que añadió las barreras con filtros minerales, “ideales para las personas que han recibido quimioterapia, radioterapia o se encuentran en trata-miento”; productos que deben contener dióxido de titanio y óxido de cinc, “ideales para pacientes con pieles sensibles”.

 

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