“Tras un tratamiento, el cuerpo se está recuperando poquito a poco”, reveló la doctora Elena Segura, del Departamento de Prevención de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Madrid, a un conjunto de mujeres pertenecientes a un grupo de ‘fin de tratamiento’ o de ‘supervivientes’, que dirige la psicóloga Julia Díaz en el Espacio Activo de Madrid.

Bajo el título ‘Alimentación saludable’, la doctora intentó ofrecer a las asistentes conceptos para llevar una alimentación idónea aunque se haya pasado un cáncer, porque “no estáis libre de todo. Hay que controlar la alimentación”, les advirtió.

La llamada dieta mediterránea fue el eje de la charla. “Una valiosa y rica herencia y patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad”, definió la ponente la dieta característica de los países mediterráneos y, sobre todo, de España: Rica en frutas y verduras,

baja en consumo de carnes rojas, con aportación de legumbres, alta presencia de aves, aporte importante de cereales e hidratos de carbono, ingesta de aceite de oliva virgen y gran consumo de pescado, sobre todo azul, “aunque el blanco se digiere mejor”, dijo, haciendo un guiño a alguna de las pacientes con problemas de estómago, consecuencia de su tratamiento. La especialista recordó que esta dieta va unida, “desde los años sesenta”, a la actividad y el ejercicio físico, evitando así la obesidad.

Asimismo, detalló las características y los pros y contras de cada uno de los aportes alimenticios de esta dieta: sus grasas, hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, fibra y minerales y la presencia del consumo de agua, acentuando su importancia, ya que, “somos el 70% agua”, recordó.

Relacionando la alimentación con el cáncer, Segura aconsejó aumentar el consumo de fruta, verdura fresca y fibra y reducir o limitar el consumo de carnes rojas y grasas animales; los alimentos de alto aporte calórico, ahumados, fritos o braseados y disminuir la sal. La doctora ahondó en la importancia de la elaboración y cocina de todos estos alimentos, “mejor hervir o al vapor que quemar”, aconsejó.

Finalmente, sugirió “no aburrirse comiendo”, asegurando que “la comida sana es rica” y “adelgazar se puede hacer comiendo”. Para ello, puso el también el ejemplo de la ‘dieta de los colores’, sinónimo de variedad.

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