Okinawa, prefectura, ciudad e isla del  archipiélago japonés Ryukyu, en el Pacífico, es recordada por su triste protagonismo en la Segunda Guerra Mundial. Una cruenta batalla, de abril a junio de 1945, que causó más de 120.000 bajas.

En las antípodas de este significado de negro recuerdo se encuentra otro Okinawa. El gimnasio abierto más antiguo de Alcorcón. Un negocio familiar regentado por una madre, Mari Carmen Almida, y por sus dos hijas, Ana y Lourdes Pino.

Ellas, con sus alumnos -unos 80- se desplazaron el sábado al Teatro Municipal ‘Teresa Berganza’ de Villaviciosa Odón, localidad vecina, para cumplir uno de sus deseos, totalmente opuesto al de 1945 en Japón, ayudar a salvar vidas, cuantas más mejor, a través de lo que mejor saben hacer, bailar.

Por espacio de hora y media y ante más de 250 personas, un buen número de coreografías de baile moderno, intercaladas con algunas más clásicas de flamenco y sevillanas, el Gimnasio Okinawa llevó a cabo su exhibición de baile fin de curso, el primero a beneficio de la AECC, “porque sobran los motivos. Por aquí han pasado mucha gente con cáncer”, contaba Ana. “Hemos intentado buscar canciones que conecten emocionalmente y montar así la coreografía”, cuenta la responsable del evento, que  apuesta por el baile y el ‘bailoterapia’ y que ha recaudado 1.300 euros para la AECC local, que dirige Angelines Izquierdo.

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