Los cuatro Espacios Activos contra el Cáncer de la AECC de Madrid, Corredor, Sureste, Suroeste y el ubicado en la capital, acogieron a lo largo de la semana intervenciones de cinco profesionales de la Asociación, tres médicas, Estíbaliz García, Elena Segura y Karen Ramírez, y dos especialistas en bienestar físico, Soraya Casla y Virginia Prieto, con el fin de formar en prevención en cáncer de mama a miembros de las sedes locales de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y a sus coordinadores de voluntariado como agentes de salud.

“Alrededor del 90% de los casos de cáncer de mama se diagnostica en mujeres que no tienen antecedentes familiares para este tipo de cáncer”, señaló la doctora Ramírez, el lunes, en el Espacio Corredor. Por lo cual, “todas las mujeres que tengan entre 50 y 69 años de edad se deberían realizar una mamografía cada dos años”, aconsejó.

Por su parte, la responsable de Prevención, Estíbaliz García, señala que “es importante crear lazos con el personal que tenemos en los territorios”, como hospitales o sedes locales, con  el  fin de destacar el mensaje de prevención, como el referido a la detección precoz. “La mamografía es una herramienta fabulosa que ha cambiado el pronóstico y la supervivencia de la enfermedad. La exploración mamaria no es una prueba de detección precoz de cáncer de mama, es una prueba que ayuda al empoderamiento de las mujeres con su propia salud, que ayuda a identificar lesiones cuando aparecen”.

La doctora Segura, por su parte, resalta “la capacidad de personas con edad y de la ilusión de las delegadas a la hora de hacer la prevención”, subrayando su “creatividad para aprender y su interés”.

En el ámbito de el bienestar físico, la doctora en esta especialidad Soraya Casla, responsable de la Unidad de Ejercicio Físico Oncológica del Espacio de Madrid, habló de los parabienes del ejercicio para las pacientes de cáncer de mama durante todo su proceso de la enfermedad e invitó a conocer su unidad; mientras la fisioterapeuta Virginia Prieto incidió en que el ejercicio físico oncológico “puede ayudar a disminuir los diferentes signos y síntomas derivados de las consecuencias del proceso oncológico, como puede ser el dolor, las alteraciones de movimiento y el cansancio, entre otros”. Prieto indicó que es necesario incluir el ejercicio físico oncológico “en cualquier etapa del proceso en el trata.-miento, durante, nada más terminar o en años posteriores”.

 

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