De los datos principales, a centrarse luego en las consecuencias que se plantean en la salud sexual a raíz de todos los tratamientos oncológicos y cómo poder solucionarlos fue el eje de la charla ofrecida por la psicóloga y especialista en sexualidad Ana Villar. “Algunas ideas para que luego las pongáis en práctica”, dijo la especialista, lo que originó las primeras risas cómplices, con el fin de distender el ’Taller de salud sexual. Dudas frecuentes’, impartido en el Espacio de Madrid en la mañana del viernes. 

Al inicio, los asistentes que acudieron a la sede madrileña de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) escribieron y depositaron sus dudas y curiosidades en una literal caja de bombones, que abrieron al final.

Villar abogó por que la salud sexual es sinónimo de bienestar físico, psicológico y sociocultural, en la que los conceptos de  reproducción, placer y comunicación poseen su protagonismo. Diferenció sexualidad de sexo, habló de las características biológicas y de zonas erógenas. En cuanto a la salud sexual hizo preguntas a la treintena de asistentes, pacientes oncológicos y familia-res, sobre qué parte de su cuerpo le gustaba más o qué cambiarían, apoyada por un vídeo.

La ponente prosiguió con conceptos que han sido perjudiciales para la imagen de la sexualidad, como los mitos. La necesidad de que haya orgasmo como un  fin en sí mismo o que el hombre siempre lleve la iniciativa fueron algunos ejemplos No existen reglas “normales o anormales” en el sexo, aseguró.

En una mala praxis de alguna de las “etapas de  respuesta sexual humana” se encuentra el origen de la disfunción sexual, enumerando “la excitación, la meseta, el orgasmo y la resolución”. Luego, pasó a casos de afectaciones de los tratamientos, de la pérdida de libido e interés por el sexo tras una operación o un tratamiento, que es cuando la “comunicación, planificación, imaginación y juegos” son necesarios. “Tenemos que conocernos bien” y que “el deseo genera deseo” son claves para Villar.

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