“En los últimos veinte años se ha avanzado muchísimo en las terapias contra el cáncer”, reconoció este jueves el doctor Mariano Barbacid, biólogo reconocido mundialmente por sus investigaciones oncológicas, ya que fue el primero en descubrir el oncogén humano responsable de iniciar todo el proceso tumoral; además de contribuir a hacer realidad en España el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), después de su temprano y fructífero periplo durante dos décadas por los más prestigiosos centros de investigación de los Estados Unidos, hecho que recordó en la presentación la directora de Investigación de la Fundación Científica de la AECC y gran conocedora de la trayectoria del protagonista, Marta Puyol.

“Ya se está desarrollando la medicina de precisión con todos sus problemas para ciertos tipos de cáncer y lo mismo podemos decir de la inmunoterapia”, sentenció el doctor, en el marco de una conferencia magistral, titulada ‘La oncología en el siglo XXI: Medicina de precisión e inmunoterapia’, que tuvo lugar en el Espacio Activo de la AECC de Madrid con motivo de las actividades programadas en torno al Día Mundial de la Investigación en Cáncer, que se celebrará el próximo 24 de septiembre.

Conocido por ser el investigador que consiguió aislar el primer oncogén, reconoce que  “todavía nos queda mucho ca-mino por recorrer y es necesario poten-ciar la investigación, tanto en prevención temprana como en tumores avanzados.

Antes del desarrollo de la intervención, Laura Ruiz de Galarreta, presidenta de AECC Madrid, dio la bienvenida al ponente, que previamente tuvo ocasión de visitar el Espacio Activo. Además, la presidenta dio a conocer el objetivo que hay detrás del Día Mundial de la Investigación: “Alcanzar el 70% de supervivencia media de cinco años para el año 2030”, hoy esa media es del 53%. Destacando también la gran inversión que realiza anualmente la AECC y, especial-mente, su Junta de Madrid; sin olvidar otros retos, como duplicar la inversión contra el cáncer, para llegar a los 3.000 millones de euros en los próximos diez años; trabajar en retener el talento; la apuesta por ajustar la investigación a la realidad epidemiológica de la enfermedad y potenciar los ensayos clínicos no comerciales.

Ya en materia, el jefe del grupo AXA-CNIO de Oncología Experimental, subrayó el avance experimentado en las últimas dos décadas en investigación en cáncer. “Ha sido muchísimo. Hace veinte años no existía ninguna de las nuevas terapias de hoy en día, solo existía la quimioterapia”, recordó.

También reconoció que “el mejor cáncer es el que no se produce”, haciendo con ello un guiño a la prevención. Aunque, por el contrario, “estrictamente hablando el cáncer, no se puede prevenir”.  Lo que se debe hacer, una vez aceptado, es “minimizar los riesgos”.

Barbacid hizo un repaso al pasado, presente y futuro de los temas en los que trabaja habitualmente. Habló de la prevención en terapias antitumorales, de la disminución de los riesgos y de la detección temprana. Asimismo, expuso sus tipos y cómo disminuir las lesiones crónicas, ya que “causan una proliferación lenta, pero continuada en ciertos tejidos y pueden contribuir al desarrollo tumoral”.

Confesó que en este apartado existe un campo de investigación más amplio,  “pero, desgraciadamente, los métodos de detección todavía no son los suficientemente precisos o sensitivos para detectar pequeñas lesiones precancerosas”.

En el siglo XXI “se ha producido una auténtica revolución en las estrategias terapéuticas”

En cuanto al futuro, avanzó en dos aspectos: en mejorar la información y en potenciar la investigación. En lo segundo, no para de insistir. El investigador no se olvidó tampoco de evocar la historia de los tratamientos, desde el siglo XX, donde éstos estaban basados en fármacos de alta toxicidad, al siglo XXI, que él mismo está protagonizando. “Se ha producido una auténtica revolución en las estrategias terapéuticas para el tratamiento de los distintos tipos de cáncer”, como la medicina de precisión o personalizada, con fármacos más selectivos, y la inmunonoterapia “basada en los inhibidores de los ‘checkpoints’  responsables de la inhibición de nuestro sistema inmune”. 

En cuanto a los fármacos aprobados para las dianas ‘driver’ o evidencia, que son genes que inician el cáncer mama y pulmón, alertó de que “debemos priorizar para atacar”,  Aquí, recordó que en 1998 se aprobó la Herceptina, un anticuerpo monoclonal dirigido contra el receptor o diana molecular HER2 para algunos tipos de cáncer de mama, cuyos fármacos originales son Trastuzumab (MAb) y Lapatinib (quimiotipo).

“La medicina de precisión debe ir acompañada por una estratificación molecular”

“La medicina de precisión debe ir acompañada por una estratificación molecular”, señaló el ponente, que detalló la segmentación de los tumores, dentro del apartado de precisión, Para que esta medicina sea efectiva es necesario llevar a cabo un diagnóstico molecular “que permita la identificación de los genes mutados/alterados y la subsecuente estratificación de los tumores de acuerdo a este diagnóstico molecular”, manifestó. Esta estratificación posee paradigmas clásicos y nuevos paradigmas o “agnósticos”, cuando existen mutaciones “que no tienen nada que ver con la patología del tumor”, aclaró.

En cuanto a los retos de la medicina de precisión, Barbacid disertó sobre la carga mutacional, “los tumores son más complejos de los que pensábamos”, y acerca de la abordabilidad farmacológica. “Hoy, desgraciadamente, los productos de la mayoría de estos genes mutados o alterados no son farmacológicamente abordables”.

No obstante, se sinceró el bioquímico, al declarar que “nos queda un largo camino por recorrer antes de que la medicina de precisión pueda aplicarse a todas las dianas con las que todavía no tenemos fármacos”. Una precisión que posee sus resistencia, ya que la gran mayoría de los pacientes tratados con esta medicina “desarrollan resistencias a los pocos meses de recibir el tratamiento”. El especialista también dio su papel predominante a la inmunoterapia, que “está más de moda” porque ha dado resultados “más espectaculares”, matizó.

Una de las preguntas que se planteó el doctor es cómo es posible que el sistema inmune no reconozca y por lo tanto no ataque a los tumores. Esto se debe a que son “muy distintos de nuestras células normales”. De hecho, numerosos investigadores han intentado atacar al cáncer potenciando el sistema inmune; pero “estas terapias no han tenido éxito debido a su alta toxicidad”, avanzó. Por este motivo, Barbacid señaló que la atención de los inmunólogos se ha centrado más en los mecanismos que desactivan que en los que activan el sistema inmune; no olvidando el trabajo que se está realizando con los llamados ‘checkpoints’ , mecanismos de desactivación, “Se ha descubierto que los cánceres utilizan como truco este proceso, totalmente fisiológico, para hacerse invisibles al sistema inmune”.

Antes de la despedida, el ponente puso el acento en los últimos veinte años de investigaciones y destacó el apoyo de la AECC para ello. Esta época a significado “el fin de la quimioterapia como primera opción terapéutica”, limitando ésta a los tumores para los cuales ni la medicina de precisión ni la inmunoterapia pueden ofrecer soluciones definitivas.

Aun cuando todos, científicos y pacientes, reconocen los avances, “es necesario potenciar la investigación en detección temprana para evitar el desarrollo de tumores invasivos o metastásicos”, sentenció.

“Sin investigación, tanto preclínica como clínica, será imposible seguir avanzando”

Antes del turno de preguntas de los asistentes y también procedentes de las redes sociales, Barbacid sentó cátedra con un mensaje a la sociedad: “El cáncer es un conjunto de muchas y muy distintas enfermedades y que, sin investigación, tanto preclínica como clínica, será imposible seguir avanzando”.

Ya en la rueda de preguntas, Puyol le lanzó una muy esperada, la relacionada con los recientes avances contra el cáncer de páncreas alcanzados en ratones, anunciados en rueda de prensa el pasado mes de abril. “De las más de quince dianas que hemos ensayado, solamente tres tienen actividad antitumoral y no son tóxicas, y esas son las que estamos combinando”.

El doctor español, uno de los más mediáticos y considerado mundialmente desde los años ochenta, continuó explicando su avance: “Hemos combinado dos de ellas y es el trabajo que ha salido, que es que la mitad de los ratones responden, pero la otra mitad no, Y siempre, normalmente, el ratón responde mejor que el ser humano”. A lo que añadió con un esperanzador: “Esto no es más que el comienzo”.

Vídeo completo de la conferencia:

 

 

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