El Circuito del Jarama es un símbolo de la velocidad en España, que a punto está -en julio próximo- de cumplir sus 52 años de existencia. Situado a 48 kilómetros al norte de la capital por la carretera de Burgos (A1), este trazado es lugar de reunión obligado de cualquier amante del motor y el automovilismo, especialmente, que haya conducido un vehículo o simplemente disfrute con la velocidad, el rugir de los motores, las espectaculares curvas y no menos emocionantes adelantamientos, no exentos de accidentes y percances de todo tipo y consideración. Es la esencia de este deporte.

Hasta aquí, todo lo habitual. Un sábado de junio -el primero-, durante una jornada sofocante -37ºC- de mañana y tarde, disfrutando de la cuarta prueba CRT o de turismos RACE y un evento posterior de tandas privadas. La novedad, la presencia de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), con la intención de ‘dejar el cáncer en la cuneta’, como rezaba el eslogan de la acción, la primera de esta índole.

Esta iniciativa se remota tiempo atrás, cuando una paciente y amante del motor, Pamela, se le ocurrió la idea de ponerse en contacto con la dirección del circuito y solicitar la posibilidad de difundir el mensaje de la AECC a pie de asfalto. La respuesta no se hizo esperar. Fue sí. Un sí del manager de Moto Sport, Venancio Méndez, al que Pamela no se cansa de agradecer el gesto. “¡Nos han dejado una carpa junto al podio!”, exclamó en el entorno de la Asociación.

Ocho personas, voluntarias y colaboradoras, principalmente, a las que se sumó Laura Soler, coordinadora de la Zona Este de Desarrollo Territorial de AECC Madrid, se dispusieron a atender una mesa informativa y de venta de ‘merchandising’ corporativo, a la vez que recogían donativos entre los espectadores, muchas familias incluidas, que accedían al recito gratuitamente. Al final, la solidaridad generó 920,33 euros.

“Ha sido como una locura transitoria de devolver a la AECC todo lo que me ha aportado”, manifiesta Pamela, que es tratada desde hace un año de un cáncer, del que se está recuperando. “Circuito del Jarama suele ser bastante solidario, con la realización de muchos eventos”, confiesa; “pero faltábamos nosotros y aquí estamos”, sentenció, con una alegría que dejaba entrever en sus palabras de agradecimiento al Circuito del Jarama RACE, a Méndez y a todo el público que llenó las gradas del circuito, y a los aficionados que estuvieron moviéndose a lo largo y ancho de los trazados del mismo.

La jornada se prolongó de nueve de la mañana a tres de la tarde para los profesionales; y de ahí, hasta las nueve para los ‘particulares’ o aficionados de las tandas privadas. Había que apurar hasta el final. Cada esprint, cada entrega de premios, cada incidencia sobre el asfalto se unió a la solidaridad del mundo del motor en la cuna del automovilismo de Madrid. Además, el ‘speaker’ no dejaba de anunciar la campaña y que la AECC se encontraba presente en su carpa del Jarama; y los testimonios más íntimos de algunos espectadores que se acercaban al estand de la Asociación también se hicieron notar.

Experiencias que hicieron brotar sentidos abrazos a pocos metros de ‘pit lane’ y de la imprescindible bandera a cuadros, a pie de meta.

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