Una  expedición compuesta por 18 pacientes y personal sanitario del Hospital Infanta Cristina de Parla, con presencia de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y de su coordinadora, Ana Garvía,  concluyó el viernes su aventura en el Camino de Santiago, que comenzó el 16 de septiembre en Sarria (Lugo), y tras 115 kilómetros, llegó a la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela.  

El trazado recorrido por la expedición se dividió en 5 etapas: 1ª Sarria-Portomarín, de 22 km.; 2ª Portomarín-Palas de Rey, de 24 km.; 3ª palas de Rey-Castañeda, de 23 km.; 4ª Castañeda-Rúa, de 25 km.; y 5ª Rúa-Santiago de Compostela, de 21 km.

En la última etapa, se unieron al recorrido junto a las pacientes y el personal sanitario, el gerente del hospital, Carlos Mingo, y la jefa de Oncología, la doctora Coralia Bueno.

Artículo de opinión de Ana Garvía, coordinadora de voluntariado de la AECC en el hospital Infanta Cristina de Parla.   

  ‘Unidas en un nuevo reto: Recorrer el Camino de Santiago’.

El Camino de Santiago es como el recorrido de una vida.  A veces sencillo, a veces duro, con sabores dulces, amargos, sensaciones tristes, alegres, experiencias que nos gustan mucho y otras que no tanto… Pero, sobre todo, sobre todo…  durante todo el camino se respiraba una gran fuerza y valentía que nos hacía recorrerlo compartiendo mucha ilusión.

En el camino, como en la vida, encontramos piedras, obstáculos que se presentan sin esperarlos y no podemos evitar. Lo que sí podemos decidir es cómo enfocamos el camino, la actitud con la que elegimos afrontarlo. Podemos ver las dificultades como un reto que nos ayuda a seguir caminando con un nuevo aprendizaje. Lo bonito de haberlo recorrido en grupo es que se multiplican las ganas y las fuerzas para poder seguir siempre hacia delante a pesar de las adversidades.

Cuando menos lo esperamos, encontramos pendientes cuesta arriba en las que casi nos falta el aliento, también es cierto que encontramos tramos cuestas abajo que nos pueden hacer precipitarnos e ir más rápido de lo conveniente. Igualmente, recorreremos trayectos llanos que nos ayudan a asentarnos y recuperar el pulso. El camino nos ayuda a escucharnos, reflexionar y a conocernos a nosotros mismos. También, el camino nos ha permitido conocernos entre nosotras, apreciar nuestras fortalezas y aceptar nuestras debilidades. Poco a poco, vamos aprendiendo a caminar más seguras y felices.

‘Cada persona hace su propio camino’

 A veces parar, buscar un atajo, una ayuda, un bastón, puede ser la mejor opción. Aunque nos cueste asumir nuestras limitaciones, a veces, realmente, es lo más acertado. La vida nos ofrece nuevas oportunidades. Lo importante es que lleguemos a la meta en buenas condiciones, con lecciones aprendidas, con orgullo y alegría de haberlo conseguido.

¡Así ha sido! Sin duda, una experiencia muy intensa, única e inolvidable. Como cada una de las personas que componen este equipo Un ejemplo de esfuerzo, valentía y superación. Qué afortunada me siento de haber compartido camino con todas ellas.

Una vez  más, solo puedo agradecer a cada una de ellas y a la vida por darnos tanto.

 

Artículo de opinión de Carmen Carrasco López, paciente y participante en el Camino de Santiago roganizado por el hospital Infanta Cristina de Parla.   

  ‘Reto conseguido’.                                                        

No lo dudé, desde el primer momento dije sí… Era algo que jamás me había planteado… hacer el Camino, Nunca estuvo  dentro de mis expectativas.

El proyecto me pareció que podía ser divertido y, sobre todo, un reto personal. Sabía que me aportaría mucha riqueza y orgullo si conseguía terminarlo, ¡Y lo conseguí!

Y llegó el día. Ahí estábamos las ‘Valkirias’, para hacer del Camino de Santiago, nuestro camino, el camino de cada una de nosotras, con ilusión, miedos, nervios, pero, sobre todo, con el deseo de compartir esta experiencia.

Ha supuesto un gran esfuerzo físico, pero el cansancio logra superarlo y te recuperas, sin embargo, el recuerdo se quedará para siempre.

Hemos reído mucho, y llorado también, porque las emociones están a flor de piel, cualquier rincón, aldea, bosque y gente maravillosa que te encuentras en el camino te hacen sentir llena de vida y de esperanza.

Ahora sé que si quieres…puedes. Solo hay que intentarlo y querer disfrutar cada minuto que vivimos.

Gracias, gracias y gracias al Hospital Universitario Infanta Cristina de Parla y a la AECC por ofrecernos esta oportunidad y creer en nosotras.

 Y por supuesto, eternamente agradecida al equipazo de profesionales que hemos tenido a nuestra disposición.

 

Reportaje fotográfico:

 

 

 

 

 

 

 

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