El cáncer de ovario en España se sitúa en el sexto lugar de prevalencia. “Como no hay un diagnóstico precoz y los  síntomas son muy inespecíficos, el 70/80% de los casos se detectan en fases muy avanzadas”, aseguraba la doctora Estíbaliz García, responsable del Departamento de Prevención de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Madrid a los empleados presentes -y por ‘streaming’ para los de toda España- de sede de la Plaza de España de la aseguradora Santalucía, empresa muy sensibilizada con el cáncer de ovario, cuyo día se hizo coincidir con el acto, el 8 de mayo.

“Cuando hay cierta sintomatología,  que podría ser de cualquier otra patología benigna ginecológica, incluso abdominal o digestiva que persisten en el tiempo, las mujeres deben tener también en mente que la posibilidad de padecer cáncer de ovario puede darse, aunque es la menos probable”, afirma García.

La intervención no solo se enmarcaba en esta enfermedad, que ocupó la primera parte de la conferencia, sino también en los distintos cribados que se ponen a disposición de la mujer a lo largo de las etapas de su vida: cérvix o cuello de útero, mama y colon.

Con el fin de detectar precozmente el cáncer de cérvix, la doctora recordó que a partir de los 25 años y hasta los 35, hay que someterse a una citología o prueba de cribado cada tres años; y de los 35 a 65, cada cinco. A partir de esa edad “no se deberían hacer más si se ha  hecho un cribado adecuado antes”, matiza. A partir de los 45 años, prosigue, se suma la mamografía, cribado de un posible cáncer de mama; y a partir de los 50, se añade la prueba para detectar el cáncer de colon.

Asimismo, la ponente explicó qué es el cáncer de cérvix, mama y colon, quién y cuándo se tiene que hacer las pruebas de cribado y en qué consisten cada una de ellas.

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